El abordaje administrativo de la práctica religiosa en contextos secularizados

La separación entre la vida pública y la práctica religiosa que presuponía el proyecto de una modernidad secularizada y laica da como resultado un abordaje particular y, a menudo, ambiguo, de la religiosidad por parte de aquellas administraciones que se presentan como laicas y aconfesionales. En este marco, la experiencia de lo sagrado se presenta como una cuestión cultural, despolitizada e, incluso, exotizada por medio de categorizaciones relativas al origen étnico o nacional de los practicantes. Así, en buena parte de las sociedades contemporáneas la gestión pública de las asociaciones de creyentes como “lugares de culto” deviene índice del respeto a la “diversidad cultural” para el discurso multiculturalista y laicista de algunas administraciones. ¿Qué formas adopta el abordaje de la práctica religiosa en distintos contextos por parte de las administraciones? ¿Qué categorías utilizan para identificar y regular la práctica religiosa tanto formal como informal? ¿Desde qué discursos y qué proyecto religioso? ¿Cómo se articulan procesos de identificación religiosa con estas categorizaciones? ¿Cuál es el papel y la actividad política de las asociaciones de creyentes y practicantes en contextos pretendidamente seculares y de qué manera se vincula con categorías e imaginarios religiosos? ¿Cómo se articulan estas dinámicas en el ámbito de interacción cotidiana entre creyentes y qué papel juegan en la remoralización del otro relativo?

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